Certificado de Calidad - Ampliar imagen


Contacto:
Vacs y Asociados
Corrientes 209 - Rosario
info@vacs-seguros.com.ar
0341 - 4242269-4496433
WhatsApp: 3416862727




Broker Asesores de Seguros
Vacs y Asociados S.R.L.
Matricula S.S.N. N° 924
www.ssn.gob.ar
0800 666 8400

SSN





Puede efectuar
su consulta o
solicitar cotización
por mail
DESDE AQUÍ




Escanea este código para
iniciar un chat de WhatsApp con
Vacs Seguros


B
Ampliar imagen





Certificado de Aptitud para el Ofrecimiento Público
de Contratos de Seguros
Resol. SSN N° 332/2020


Ampliar imagen

Ampliar imagen



 

 

Un "cuento" sobre seguros

Un entretenido relato nos describe un viejo y conocido caso típico dentro del mercado asegurador. Una historia en donde cualquier semejanza con hechos y personajes de la realidad…¿será pura coincidencia?

Por Deve Marcelo
Fuente: Buenafuente

¡Y sí! Creí, creí ¿y qué? Después de todo eran tipos conocidos- Andino - Fantino- Georgina, y me mostraban un mundo mágico... Si ellos mismos me decían que TODO, escuchá bien “todo” estaba cubierto.

Por fin, por fin alguien me prometía..., porque a esta altura del partido, a mi ya no me interesan que me cumplan. Lo que quiero es que me prometan... Y yo quería que todo estuviera cubierto: ya estaba cansado de las aburridas explicaciones, precauciones y preguntas de mi productor de seguros.

Si hasta Bianchi, escuchame bien: Bianchi, en la tele me mostraba que era capaz de dejar su nave, flor de bote ¡eh! en manos de un casi no vidente para que se lo estacione. Total, decía, estaba asegurado en el banco no sé cual. Me gusta ese Bianchi, tipo piola, con calle...

Además, para mí las compañías, los bancos, son todas iguales. ¿Qué: una compañía de seguros y un banco no es lo mismo? Y yo qué sé. Si no, mirá la propaganda del banco: hablan de seguros tal, de seguros cual. Para mí es lo mismo. Tienen grandes edificios, muchas sucursales... Aunque un primo mío, el Luis (vos lo conocés), la otra vez me dijo algo y la verdad que el loco me dejó pensando: “Con la guita de quien creés vos que los hicieron a los edificios, gil?: ¡con la tuya!. O te olvidaste del 2001, del corralito, de los bancos tapiados y de los giles como vos y yo golpeando y sacando la guita a cuentagotas. ¡Nuestra guita!

Pero no le di mucha bola, ya que fue después del asado y dije: mi primo se chupó. Y puse la mente en blanco; no le di más bola.

¿Que cuándo empezó esta historieta de la cual te quiero hablar?

Fue cuando me robaron la chata anterior. La que tenia asegurada con un productor gomia. Esa vez la compañía se portó. La pusieron de frente march, taca taca, uno sobre otro. ¡Bah! Después de todo era su obligación. Pera lo pusieron y rapidito, en 30 días cobré y ahí me enrosqué, viste, ahí empezó toda esta historieta, porque con la guita de la indemnización del robo, salí a buscar otra camioneta, porque quería adelantar unos modelos, modernizarme y no tenía toda la guita.

Tito, el del quiosco, me habló del préstamo del banco y le metí para adelante. De movida, tasa cero, es decir, sin interés, como en la época de Carlitos o mejor. Todo parecía fácil, pero firmé dos mil papeles y, te digo, algo no me cerraba. El seguro de vida un poco salado, viste y el empleado me dijo: el seguro del vehículo lo hacemos nosotros, sale “tanto” por mes, lo paga con la cuota del préstamo. Yo soy medio duro para algunas cosas, pero para los números no soy ningún gil, hice las cuentas, me parecía un poco caro pero viste, quería cambiar , avanzar unos modelos , además tasa cero.... Amagué una protesta pero como el tipo no me dio cabida, agaché la cabeza y firmé.

Y ahí fuimos. Empecé a pagar (te juro me costaba un ....por mes). Pero un día me crucé con el productor que me hacía los seguros antes. Un tipo bien. Se nota que mal no le va, porque ni siquiera se cabreó conmigo porque dejé de ser su cliente. Y le comenté: “sabés que estoy pagando el seguro de la chata en la compañía xxxx y me cobran un vagón de guita”. El tipo me pidió los datos y los pelpas. y ¿a que no sabés? Me trajo una cotización de la misma compañía, escuchá bien, de la misma compañía, cubriendo más riesgos y ¡por menos guita! Y todavía me mostró algo más, como si fuera poco: franquicia decía la mía, la otra no. Los ojos se me desorbitaron de la bronca .Me puse como loco, me fui para el banco, encaré al empleado con los papeles en la mano, sacudiéndolos y le dije: “ustedes me están afanando, me empaquetaron”.

Tenés que ver al tipo: cara de piedra total. Me dijo que el contrato, que la prenda , que yo firmé, y la pelota en verso. Como me vio que me ponía muy caliente, me pasó con un gerente, un capo o algo así. ¡Qué soberbia la del tipo!. Me dijo que no podía hacer nada, que “usted firmó”, que la mar en coche...

Me fui recaliente, gritándole que iba a ir a la defensa del consumidor, que los iba a denunciar, que la compañía de seguros no tenia ética ¿cómo van a tener dos precios?

Calentura, boludeces, no hice nada, me la comí, con tutti me la comí. Pensé: bogas, trámites, escribanía, andá para allá, vení para acá... Ma sí...Fa fue.

Pero, no lo vas a creer: al tiempo el banco, junto con la cuenta del mes, me mandó una oferta para asegurar la casa. Recaliente me puse, estos...... ya van a ver quien soy, ya van a ver. Ni la Nelly (mi jermu) consiguió calmarme, jodiendo con que “tené cuidado con lo que decís, medí las consecuencias”. Siempre lo mismo. Si por ella fuera uno sería un pobre corderito.

No le di bola. Lo llamé al empleado y le dije: “ustedes me están cobrando de más en el seguro de la chata y ahora me ofrecen otro seguro. ¿Qué tengo cara de infradotado, yo tengo? Y ahí lo ataqué de tefren,porque yo ya me había dado cuenta como era el asunto: “a ver, a ver ¿qué me van a regalar si compro, eh?” ¡Ja! Le hice ver que yo tenía la sartén por el mango y que tenía el mango también. ¡Yo soy el cliente, viejo, si me quieren que se pongan!

Y el quía, rápido, me dijo: “por supuesto, vamos a obsequiarle una orden de compra para xxxxxx por $xxxx...Y agarré viaje. Después de todo los tipos se portaron. Me fui con la orden de compra y me saqué la juguera viste, para el verano, fenómeno me viene, para los pibes, así crecen sanos...

Al tiempo llegó la póliza y la tiré en un cajón de la cómoda, y a otra cosa, mariposa.

Habrá pasado un mes, cuando un sábado vino el Beto, mi cuñado, y me dijo: “vamos a comer un asado a Monte con la patrona y los chicos. Yo tenía una changa para la tarde, pero me dije. ¡Y sí, vivila un poco! Y allá fuimos todos. ¡Qué asado, por Dios!. Un sábado espectacular. La vida es bella, como decía ese tano del cine...

Volvimos de tardecita y al llegar a casa vi como un remolino de gente y a doña Cuca, mi vecina, parada en la puerta. Sospeché, me bajé y me quise morir. Te juro, el asado me quedó atragantado, acá me quedó. Me habían afanado en casa. Entraron por una ventana de atrás, juntaron ¡TODO! y salieron por adelante, cargaron todo, un desastre, un desastre...

Mi señora lloraba, los pibes lloraban, mi cuñado lloraba. Un drama. De pronto, me acordé del seguro y les dije, para calmarlos: “tranquilos, tranquilos, que tenemos seguro, nos van a pagar todo, todo. Como la compañía de la otra vez con la chata”.

Fui al cajón y ¡menos mal!, la póliza estaba. Tuve que esperar dos días para reclamar, porque ¿cómo voy a llamar a un banco un sábado? Pero el lunes, 10 en punto, me fui con la póliza al banco y el empleado me dijo: “No, acá no, acá no atendemos siniestros. Vaya a la compañía, ahí lo atienden”. Me sonó medio raro, yo pensé que ellos me iban a atender, pero parece que no, que ahora es así nomás.

Fui a la compañía. ¡Qué edificio, papá! ¡Qué de guita tienen esos tipos! ¡Qué secretarias (pero, aunque se me iban los ojos, me quedé piola en el molde. Yo a la Nelly la respeto, viste)!

Me atendieron bien, pero tuve que esperar porque había unos cuantos como yo. Parece que el fin de semana los muchachos laburaron.... Tuve que hacer una carta, me pidieron un par de datos y me dijeron que el liquidador me iba a visitar. ¿El liquidador? ¿Y ese quien es? ¿Me va a liquidar? Je,je,je, si ya me liquidaron los chorros.

Vino el tipo, me preguntó, miró, sacó fotos. Faltaba que me pidiera la antitetánica. Y me hizo firmar un pelpa explicando lo que pasó, punto por punto lo que había ocurrido, lo que me robaron, etc. Antes de irse me dijo que en pocos días tendría noticias de la compañía.

¡Y bueno. Ajo y agua! No va que a los dos días me llegó una carta documento. Dije: ya está, me avisan que vaya a buscar el cheque ¡Que fenómeno es esto del seguro! Cuando la abrí, me quería morir, me quería. La vena de acá se me puso así, casi explota.

Mucho no entendía, porque hablaba de leyes, cláusulas, artículos. Pero lo que si entendí, es que no me iban a garpar, no sé bien por que tema de las rejas, cláusula de medida de seguridad inserta en la póliza, eso decía, como si yo entendiera algo.

Me iba ir rajando al banco, pero la Nelly me barajó y me dijo que eran las tres menos cuarto. Que no llegaba, porque cierran a las tres. Al productor lo llamaba a cualquier hora pero, ¡a estos tipos!.

Me fui rajando al quiosco del Tito. Después de todo él me recomendó ese banco y, tipo piola el Tito, cuando le conté lo de la póliza de la chata me dijo que hice bien. Si no fijate en Bianchi, Andino y todos los otros, me dijo. Cuando le conté la novedad, se quería morir junto conmigo (tipo pierna el Tito). Me aconsejó que fuera a armar bolonqui al banco. Después de todo ellos fueron los que me la vendieron y no me dijeron ni minga de las rejas, de la cláusula esa de no sé qué, y de esa ley y que sé yo.

Me la comí por 20 horas, te juro que fueron 20 horas de infierno. Pero al otro día, a las diez en punto, estaba en la tapuer del banco. Firme como ojo de vidrio. El empleado ya ni me atendió, me abarajó la empleada de recepción y me dijo: “siniestros a la compañía, acá no”. ¡Otra vez sopa!

Fui a la compañía. Espera larga, yo cada vez más caliente. Cuando me atienden me dicen que lo de la carta documento era así. Que de qué quería hablar yo si el caso estaba clarito, clarito. ¡No sé para que fui!. Yo caliente, levantaba la voz cada vez más, el de seguridad me junaba, cada vez más.....

Al final, debo reconocer que fueron amables, aunque ni un feca me dieron. Me explicaron, me mostraron la cláusula. Todo bien, pero marche preso. No ofrecían ni siquiera un mango. Parece que como no tenía una reja en la ventana de atrás y por ahí entraron los chorros, el seguro no me cubría. Y ellos qué sabían si el chabón del banco no me había explicado lo de las rejas.

Eso si, anulé ahí mismo la póliza y me dije para adentro: en cuanto me junte con mis amigos les voy a decir: “los de los seguros son todos unos chorros. Te pasan en cuanto pueden y se agarran de cualquier cosa para no pagar. Por eso, cuando puedas, pasalos vos por arriba. Hacésela bien hecha” (Aunque el Mario, mi sobrino que está estudiando para abogado, me dijo que eso se llama autorobo y que es delito, que puedo ir en cana. ¡Ma sí, me tienen podrido!)

Ya estaba por irme, pero de pronto sentí como un fuego, una sensación de calor y exploté, exploté ¿viste? Y ahí nomás empecé a las piñas y a las patadas con todo y contra todos, a los gritos: hijos de mala madre, me acostaron y ahora se borran... El resto ya lo podés imaginar: cayó la cana, patrullero, comisaria, pianola. Mi jermu desesperada, llamó a un amigo de la hermana, que es abogado y menos mal que me sacaron en sólo dos días. Pero ya me anticipó que la festichola sigue, que tengo una causa abierta, y no sé cuantas cosas más, viste.

Te juro que era como si viera una película, de terror, ahí, en la celda, pensaba y pensaba y lloraba y maldecía. ¡Cómo había llegado ahí, a esa situación, yo, que nunca jodí a nadie! Y me acorde del banco, del empleado del banco, de las presiones del banco, de los regalos, qué sé yo, viste, me confundí....

Aunque si lo pienso bien, yo soy una víctima , porque todo esto fue armado. Se pusieron todos de acuerdo para joderme. El banco, la compañía, todos, todos. Hasta la propaganda. ¡Uhhh! Las propagandas, Georgina, Andino, Fantino cuando me decían: “todo, todo cubierto y les creí”. ¡Qué p.....! ¿Y por qué no iba a creer, si yo no entiendo nada de seguros. Si a mí me dicen “todo” es “todo”, si no que me digan las cosas como son, que no me mientan.

Y encima vos, Bianchi, que me dabas tanta confianza cuando veía los avisos (porque además, soy bostero). Carlitos: ¡dedicate a lo tuyo! Y si no estuvieras en España te iba a buscar, no para agredirte (no ando en eso), pero al menos para explicarte cómo es esta historieta, porque a vos, como a mí, nos la vendieron cambiada... La diferencia es que vos, cobraste...

 
 
Imprimir Volver Contacto